H3N2 “clado K”: lo que sabemos de la nueva variante de influenza y cómo cuidarte (con apoyo de la nutrición)

H3N2 “clado K”
H3N2 “clado K”

¿Qué es la nueva cepa H3N2 clado K?

En las últimas semanas se ha hablado de una “nueva cepa” de influenza A(H3N2) llamada subclado K (también referida como J.2.4.1). Es importante ponerlo en contexto: no es un virus totalmente nuevo, sino una variante dentro de la influenza estacional A(H3N2) que ha aumentado su circulación en varios países.

Influenza A(H3N2) es uno de los subtipos de influenza estacional que circula cada año.

El subclado K (antes conocido como J.2.4.1) es una rama genética que ha mostrado cambios (deriva antigénica) en la hemaglutinina, lo que puede hacer que el virus sea menos “parecido” al componente H3N2 incluido en algunas vacunas de la temporada 2025–2026 (sin que esto signifique que la vacuna no sirva).

Organismos de salud han señalado que hasta ahora no hay evidencia consistente de mayor severidad intrínseca, aunque las temporadas dominadas por H3N2 suelen asociarse con más impacto en adultos mayores.

En México se reportó recientemente el primer caso confirmado comunicado por medios, lo que refuerza la importancia de prevención y detección temprana.
El País

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de influenza por H3N2 (incluido subclado K) son muy similares a la influenza estacional y pueden incluir:

  • Fiebre (a veces alta) y escalofríos
  • Dolor de garganta, tos, congestión o moqueo
  • Dolor de cabeza y dolores musculares
  • Fatiga marcada
  • En algunas personas: náusea, vómito o diarrea (más frecuente en niños)

Lo relevante es que puede sentirse “fuerte”, especialmente en personas vulnerables, y por eso conviene actuar pronto.

¿Qué debo hacer para cuidarme?

Medidas con mejor evidencia para reducir riesgo de contagio y complicaciones:

  • Vacunación contra influenza (y mantener al día las vacunas recomendadas por tu médico). Aunque exista “coincidencia” con el subclado, la vacunación sigue ayudando a reducir hospitalización y enfermedad grave.

  • Higiene de manos y evitar tocarte ojos/nariz/boca.

  • Ventilación de espacios cerrados y, si hay brotes o síntomas, cubrebocas en lugares concurridos.

  • Si presentas síntomas: quédate en casa, limita contacto y considera evaluación médica si perteneces a grupo de riesgo.

  • Grupos con mayor riesgo de complicaciones: adultos mayores, embarazo, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas (diabetes, cardiopatías, EPOC/asma mal controlada, enfermedad renal, inmunosupresión, etc.).

Vacunación
Vacunación

¿Qué pasa si me contagio?

La mayoría de las personas mejora con manejo general (reposo, hidratación, control de fiebre según indicación médica). Pero en personas de riesgo, la influenza puede complicarse.

Qué hacer si sospechas influenza:

  • Contacta a tu médico temprano, idealmente en las primeras 48 horas si eres de riesgo, porque los antivirales (cuando están indicados) funcionan mejor al inicio.
  • No te automediques antibióticos: la influenza es viral (antibióticos solo si el médico detecta infección bacteriana).
  • Acude a urgencias si hay: dificultad para respirar, dolor torácico, deshidratación marcada, confusión, labios amoratados, fiebre persistente que no cede, o empeoramiento súbito (especialmente en niños, adultos mayores y crónicos).

¿Cómo la nutrición puede ayudarme?

La nutrición no “cura” la influenza, pero sí puede apoyar tu respuesta inmune, recuperación y tolerancia de síntomas:

  • Hidratación inteligente: agua, caldos, sueros de rehidratación si hay fiebre alta o diarrea/vómito.
  • Proteína suficiente (clave para mantener masa muscular y función inmune): huevo, pollo, pescado, yogur, leguminosas, tofu, etc.
  • Energía fácil de tolerar cuando hay poco apetito: avena, arroz, plátano, purés, sopas, frutas.
  • Micronutrientes en alimentos (prioriza comida real): vitamina C (cítricos, guayaba), zinc (semillas, carnes, legumbres), vitamina A (zanahoria, espinaca), y vitamina D si tu médico la evalúa.
  • Microbiota y barrera intestinal: incluir fermentados tolerados (yogur/kéfir) y fibra suave cuando se pueda (avena, plátano, verduras cocidas) puede ayudar a la recuperación gastrointestinal.
  • Si tienes diabetes, enfermedad renal, hígado graso, hipertensión o estás en control de peso, conviene que el plan sea personalizado (por ejemplo: hidratación y electrolitos, ajuste de carbohidratos, proteína adecuada según función renal, etc.).

Agenda tu consulta con nuestras nutriólogas expertas y recibe un plan claro, realista y adaptado a tu estilo de vida.

Nutrióloga en Tecámac, Pilar Matamoros Valles

Nutrióloga en Tecámac Pilar Matamoros Valles

Nutrivida Tecámac

Av. 16 de Septiembre 134, Ozumbilla, 55760 Ojo de Agua, Méx.

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